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Le salvó la vida a un pasajero que sufrió un paro cardíaco
Viernes, 28 de diciembre de 2018
Se llama Iván Cabral y es chofer del 161. Le practicó maniobras de RCP.

Era una vuelta de rutina para Iván Cabral, chofer de la línea 161 de colectivo. Pero sucedió algo inesperado: a la altura de avenida San Martín al 3000, en Florida y a metros de la Panamericana, escuchó que una mujer gritaba: "¡Mi papá se descompuso!". Él frenó, hizo bajar a los pasajeros, llamó a una ambulancia y, mientras la esperaba, le practicó maniobras de reanimación cardiopulmonar (RCP) al hombre. Y logró que sobreviviera a un paro cardíaco. Cuando llegaron los médicos, ya se había estabilizado. Iván no le contó a nadie lo que había vivido, pero una de las hijas del pasajero al que salvó hizo pública su buena acción a través de las redes sociales. Su post en Facebook ya reúne más de 36 mil comentarios.

El episodio ocurrió el sábado, pero recién trascendió ahora. "Lo hago público porque te lo mereces", comenzó su post María, una de las hijas de Jorge González, el hombre de 72 años que nació de nuevo gracias a Iván. "Ayer mi papá viajaba con mi hermana en la línea 161(ramal A) siendo aproximadamente las 15. Viajaba con este chofer... A la altura de la Panamericana mi papá tuvo un paro cardiorrespiratorio. La gente le gritó al chofer, el cual inmediatamente bajó a todos los pasajeros para darle lugar a que respire. Mi hermana en llanto y con nervios... Y el sólo le decía que esté tranquila, sacó su celular y llamó a al ambulancia, que tardó aproximadamente 10 minutos. En ese tiempo mi papá se hubiese muerto. Pero este ángel le practicó maniobras de RCP", relata.


Ese post, compartido más de 82 mil veces, tuvo mucha mayor repercusión de la que esperaba su autora. A Iván Cabral, el chofer, esto también lo tomó por sorpresa. "Yo no dije nada en la empresa. Y en mi casa recién se enteraron el domingo a la tarde", le comentó a Clarín.


Todavía en shock, Iván relató cómo vivió ese sábado en que, sin saberlo, se convirtió en héroe: "Venía con el colectivo por la ruta del ramal de Florida, por avenida San Martín, todo normal. Y de repente cruzo la Panamericana y escucho 'Pará, que mi papá se descompuso'. Miro por el espejo y no veía nada, lo bajo y lo veo al hombre tirado en el piso. Freno, bajo a toda la gente, me acerco. Pensé que le había bajado la presión. Saqué mi perfume de la mochila y se lo puse, pero nada. Lo revisé y no tenía pulso. Lo zamarreé y lo pellizqué y como no reaccionó me dije 'se me está muriendo'. Con una sonrisa, que no me la saco nunca, la miré a la hija y le dije que se quedara tranquila, que iba a llamar una ambulancia".


"Me quedé mirando al hombre y pensaba: '¿Se lo hago o no se lo hago?'. Y le rompí la camisa y le empecé a dar (el masaje cardíaco). Una, dos veces... Paré, porque me daba miedo hacerle mal, y le hice respiración boca a boca. Y le di una tercera vez y ahí respiró de golpe y le volvió el color a la cara", recordó Iván de ese momento. Y contó que su propia reacción fue reírse, porque se dio cuenta de que González ya estaba bien.

La ambulancia llegó instantes después. "La doctora me dijo 'Lo que hiciste está perfecto, te felicito'. Si no se lo hacía o si se lo hacía mal, el hombre se moría. Pero salió adelante y este jueves le dan el alta. Cuando fui a los cursos nunca pensé que esto me iba a pasar. Gracias a Dios fui con ganas y presté a atención. Por eso pude ayudar", subrayó.


Cuando se aseguró de que González estaba bien, en la ambulancia, y que a él ya no lo necesitaban, Iván se volvió a subir a su colectivo y continuó con su recorrido habitual. "Estaba tan nervioso que en Maipú y San Martín choqué y rompí un espejo retrovisor. En la empresa no conté lo que había pasado. Se enteraron recién el miércoles. Me llamó el jefe de personal y me felicitó, aunque me dijo que les tendría que haber avisado. Es que yo no quiero ser famoso, ni fotos ni agradecimientos".

Pero el tema se hizo tan público, que Iván se lo tuvo que explicar a su nena de 8 años. "Es la luz de mis ojos -se emocionó-. Le conté todo como el cuento del príncipe y la Cenicienta. Le dije que yo le di un beso a un hombre para que pueda respirar. Ella estaba recontenta".

Pero más allá del bajo perfil de Iván, las hijas de González quisieron agradecerle públicamente lo que hizo. María escribió: "Vos lo salvaste, gracias campeón. No querías fotos ni dar tus datos". "Aunque no querías ni las gracias, te merecés el mundo", agregó. Y, en su post, contó que su padre, Jorge, el hombre que vive gracias a Iván, ya le cambió el nombre al colectivero héroe: "Mi papá te llama Ángel".


     
 
 

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