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Triple Fuga: por qué Martín Lanatta dice que "lo usaron"
Lunes, 13 de agosto de 2018
"Nos usaron para la campaña política, para perjudicar a Aníbal Fernández. Y después, vino la venganza. Nos querían matar en la cárcel y por eso nos fugamos".

Esta es, muy resumida, la versión que dio Martín Lanatta (44) sobre los motivos que supuestamente lo empujaron al espectacular escape de la cárcel de máxima seguridad de General Alvear ocurrido el 27 de diciembre de de 2015. Fue la fuga que conmovió al país, con Maurico Macri y María Eugenia Vidal recién asumidos y el kirchnerismo en plena retirada.

Esta mañana, Lanatta, junto con su hermano Christian (46) y Víctor Schillaci (36) comenzaron a ser juzgados por un tribunal de La Plata por esa evasión, en el primero de los cuatro debates orales que deben afrontar por lo que hicieron durante el escape. Los tres estaban detenidos por el triple crimen de General Rodríguez, condenados a perpetua. Como un capricho del almanaque hoy se cumplen 10 años desde que encontraron muertos a Sebastián Forza (34), Damián Ferrón (37) y Leopoldo Bina (35), en un presunto ajuste de cuentas por su vinculación con la venta de efedrina a narcos mexicanos y de medicamentos adulterados.


"Primero, nos hicieron esa nota arreglada para el programa de (Jorge) Lanata, donde tenía que meter a Aníbal Fernandez (entonces pre candidato a gobernador de la provincia de Buenos Aires por el FPV) en la causa de General Rodríguez", dijo Lanatta al juez Juan José Ruiz, sin explicar quién habría sido el que lo obligó a "meter a Aníbal".

De acuerdo con el relato del hombre que se fugó por casi 15 días y terminó atrapado con sus cómplices en Santa Fe, luego de esa presunta "utilización política" por parte del periodista de Canal 13 llegó la represalia: "Vino un abogado de parte de Fernández a pedirme que desmintiera todo. Tengo grabada esa charla, que duró más de una hora", contó el imputado. Allí los habrían amenazado de muerte, a él, a su hermano y a los hermanos Schillaci. "No teníamos otra opción. Nos escapábamos o nos mataban", fue su argumento.

Lanatta agregó una historia que ya había contado antes: la del presunto retiro de las cámaras de seguridad de los pabellones de la cárcel, algo que entendía como la acción previa de una supuesta represalia mortal. "Para que nadie pudiera ver quién fue", explicó. Por eso, dijo, habían pedido su traslado al sector de Sanidad del penal de Alvear.

Esa versión no está probada aún La fiscal de juicio, Silvana Langone, adelantó que esta historia la "tendrá que comprobar". Y agregó: "Ahora el imputado deberá fundamentar esa hipótesis", explicó la funcionaria al término de la primera jornada.

El trámite fue más breve de lo previsto. Es que Martín Lanatta, luego de fijar su postura y su teoría sobre los supuestos motivos políticos de la fuga, pidió al juez un "descanso" porque "estuve toda la noche sin dormir y sin la medicación". Antes, al inicio de su declaración voluntaria en la primera audiencia del juicio oral, el imputado había señalado al juez Ruiz: "Tengo muy buenas referencias de usted", le dijo.

Estaba contemplado que el menor de los hermanos hiciera un extenso pronunciamiento y luego continuaran sus cómplices en el escape. Sin embargo, el presidente del Tribunal atendió el pedido del procesado y, poco más de dos horas después de iniciada la audiencia, se pasó a un cuarto intermedio hasta el miércoles.

En total está previsto que declaren más de 100 testigos en el juicio. Junto a los condenados por los asesinatos de General Rodríguez está siendo juzgada Susana Elvira Martínez (54), la suegra de Christian Lanatta. La fiscal Virginia Bravo, que instruyó la causa, la acusó de haberles dado dinero a los prófugos el mismo día de la fuga, en su casa de Berazategui. Y también de haberles conseguido una camioneta Renault Kangoo gris el 31 de diciembre para seguir escapando. De acuerdo con la investigación, existen llamados telefónicos que comprometen a la mujer con la presunta ayuda a los fugados.


Se estima que este proceso se extenderá más de un mes. Pero no será el último paso de los tres acusados por el palacio de la Justicia Penal. Los condenados por el triple crimen deberán responder en otro juicio por el intento de asesinato de los policías Lucrecia Yaduti (35) y Fernando Pengsawath (25), ocurrido en la localidad de Ranchos. A los oficiales los atacaron en plena fuga, cuando estaban en un retén en una ruta como parte de los distintos operativos policiales desplegados para encontrarlos: les pidieron a los prófugos que detuvieran su camioneta y dos de ellos se bajaron con escopetas y los atacaron a balazos. Más adelante, los mismos tres imputados deberán enfrentar dos juicios en Santa Fe, por los delitos que cometieron en esa provincia durante el escape.

Hasta el 26 de diciembre de aquel 2015, los tres condenados estaban alojados en el sector Sanidad de la Unidad Penitenciaria 30. Entonces iniciaron una secuencia de fuga que se concretó horas después de la medianoche. Primero golpearon a un guardia que ingresó a hacer el recuento; lo ataron de pies y manos, lo amordazaron y le robaron los borceguíes, una tricota y las llaves de un Fiat 128 y el llavero del penal. Luego amenazaron con lo que aparentaba ser un arma a otro custodio del Servicio Penitenciario, aunque después se supo que la pistola era una réplica de madera. Paso siguiente: la oficina de guardia donde estaba el jefe de turno, al que le colocaron el arma falsa en la espalda. Así lograron llegar a la calle, donde se subieron a una 4x4 que los esperaba.


Toda esta parte de este episodio que conmocionó al país en ese verano de 2015/2016 no fue incluida en la versión de Lanatta. Para cuando la fiscal quiso comenzar las preguntas, el acusado dijo que estaba "cansado". Habrá que esperar próximas audiencias para ver si habla sobre los delitos que le imputan.


     
 
 

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